Glosas que pronunció el locutor, Walter Adamoli, con motivo del acto conmemorativo del 50 aniversario, el día 18 de octubre de 2007.
Transcurría el año 1957 y un puñado de vecinos sembraban la semilla fundacional.
Motivados por la defensa de nuestras tradiciones y su pasión por nuestro folclore comenzaban a reunirse y darle forma al proyecto que aún no tenía nombre, ni recursos, ni sede. Un grupo de personas a los que la historia institucional y de la ciudad toda deberá reconocer y agradecer por siempre.
Comenzaban así a construirse los pilares institucionales a partir de la iniciativa de quienes con espíritu emprendedor, desprendimiento, confianza y seguridad y convencidos de sus objetivos, permitieron que hoy estemos aquí reunidos para festejar el cumpleaños número 50 a El Cielito.
El acta fundacional, fielmente resguardada por las distintas comisiones directivas transcribe los nombres del grupo fundador.
Seguramente el grupo era mayor, seguramente hubo algunos jóvenes que no podían por su corta edad figurar aún en la misma; obviamente debieron existir tandilenses que participes de aquel momento aquella acta no rescata.
En la persona de aquellos que figuran en el acta nro. 1, y de sus descendientes, pero sabiendo que en ellos estamos también homenajeando a todos y cada uno de los que llevaron adelante la fundación y que por distintos motivos no figuran en dicha acta, queremos mencionarlos y homenajearlos.
La semilla de aquellos hombres y mujeres fue fecunda.
Con la misma se sembraron objetivos claros, valores, cultura institucional.
Fue fecundada con amor a la institución, con proyectos de mediano y largo plazo, con integración con otras instituciones y con la ciudad toda.
La continuidad, el cambio, la renovación dirigencial fue y es aún hoy una característica institucional.
Hubo que designar profesores, buscar sedes, adquirir bienes, afrontar déficit, reconstruir sedes, emprender epopeyas.
Para ello siempre hubo un marco institucional que las distintas comisiones directivas respetaron con un estricto cumplimiento de los objetivos estatutarios y de respeto por los socios.
Muchos fueron los dirigentes.
A todos y cada uno de ellos le debemos nuestro reconocimiento y agradecimiento.
Fines de semanas, largas reuniones, afectación del patrimonio personal, preocupaciones, momentos de importantes decisiones, fueron el escenario donde el cuerpo directivo se movió siempre con la convicción de lo que estaban haciendo.
La satisfacción siempre estuvo dada por el crecimiento institucional. Así había sido estipulado por los fundadores y ratificado por las generaciones dirigenciales siguientes.
En la figura de las personas que a lo largo de estos 50 años presidieron las distintas comisiones directivas o en sus descendientes queremos homenajear a cada persona que ha sido integrante de comisión directiva
La escuela de danza fue y es un pilar determinante en la vida institucional.
Desde un principio se buscaron profesores que pudieran transmitir nuestras danzas folclóricas y su historia, pero fundamentalmente que complementarán la educación de los niños que concurrían a partir de la transmisión de valores y principios de vida.
A partir de la escuela de danza surgieron los ballets, la participación en festivales, el festival propio.
Muchos profesores pasaron por nuestra escuela.
Todos con total vocación docente, desinteres material, actitud y aptitud para la enseñanza.
Todos involucrados con los objetivos de la peña.
Todos dispuestos a dar lo mejor de sí.
Así podemos mencionar, desde Juan de los Santos Amores, Rosita Barrera, Gladys Franchini, Las Hnas. Poli, Ma. Julia Saracca… hasta la actualidad con Cristina Murno, Coca Colombaro, Gustavo García, entre muchos otros.
Queremos recordar especialmente al profesor Juan de los Santos Amores, quien marco el camino de la escuela de danzas.
Si en alguien podemos realizar el homenaje a todos y cada uno de los profesores que han continuado el camino iniciado hace 50 años, es en la persona de nuestro director Artístico, el profesor Miguel Rouaux.
Miguel, con trayectoria propia, pero con una total identificación con la Peña, ocupándose del primero al último de los detalles, con aporte permanente de ideas y proyectos, formador de otros profesores que a lo largo del tiempo han difundido nuestro folclore más allá de los límites de la ciudad, es en quien queremos realizar un reconocimiento a cada una de las personas que a lo largo de estos 50 años brindaron su tiempo y conocimiento como profesores de esta casa.
Un fuerte funcionamiento institucional dio lugar al funcionamiento formal, pero seguramente no hubiera El Cielito alcanzado el lugar que ocupa, si no fuera por todas aquellas personas que se ocuparon de los detalles, de las tareas diarias, de las cobranzas, de la limpieza, del apoyo a los cuerpos de baile, de la venta de bonos.
Sin ocupar lugares de comisión directiva, sin aparecer en ninguna foto, ni concurrir a ningún reconocimiento, desde el anonimato, son cientos las personas que hoy pueden decir “Yo soy parte de estos 50 años”, hoy también es mi cumpleaños.
Personas que tuvieron y tienen que ver con el mantenimiento, las cobranzas, la limpieza, la organización de peñas, la atención de cantinas, queremos homenajear en este espacio de esta noche.
Y si hubo un sector que caracterizó desde sus inicios a la institución y que fue orgullo de la misma fue y es su vestuario.
Un vestuario que tienen atuendos en cantidad y calidad para representar todas las regiones de nuestro país.
Un vestuario que a lo largo de estos 50 años fue construido con la colaboración y el esfuerzo de todos los padres y que representa el esfuerzo de cada integrante de la familia peñera.
Un vestuario que superó el diseño de sus trajes, el color de sus telas, a partir de la calidez y dedicación de quienes estuvieron a cargo del mismo.
El patrimonio tangible, pero fundamentalmente el lugar que hoy ocupa El Cielito se lo debemos a todos y cada uno de esos tandilenses que por nacimiento o adopción un día decidieron ser parte de El Cielito.
Entonces en este segmento homenajeamos en la figura de Bety Rodríguez, actual encargada de vestuario a todos y cada uno de los colaboradores anónimos que desde la cantina hasta el vestuario han destinados en forma desinteresada y con total dedicación su tiempo y vocación de servicios.
La peña El Cielito, no quiere cerrar este acto sin dedicar un espacio a las autoridades y fuerzas vivas que a lo largo de 50 años nos abrieron siempre sus puertas.
Sin escollos, con aporte de soluciones, con concurrencia y apoyo material, debemos reconocer en los poderes ejecutivos y legislativos de Tandil, en las fuerzas de seguridad, en las fuerzas armadas, un apoyo sin condicionamientos.
Las instituciones colegas y las demás asociaciones sin fines de lucro del medio con quienes hemos conjugado esfuerzo y hemos transitado caminos paralelos, superando dificultades similares y encarado sueños distintos pero puros, que redundaron en beneficios para los tandilenses.
Autoridades e instituciones amigas que estuvieron en los momentos de zozobra para darnos su techo y apoyo, y también en las alegrías como Cosquín, Inauguraciones, aniversarios.
A todos ellos, autoridades e instituciones amigas nuestro agradecimiento y homenaje que creemos oportuno realizarlo en la figura del vecino mayor de la ciudad, el Sr. Intendente, y en este caso representado por la Sra. Directora de Cultura, Claudia Castro.
Nada de lo realizado alcanzado el menor de los éxitos sin el apoyo comunicacional de los medios de prensa. A los medios periodísticos, orales, escritos y televisivos debemos decirles gracias por tener siempre abiertas sus puertas. Ellos han sido el camino de comunicación con toda la comunidad. A todos y cada uno de ellos que en cada momento de vida institucional dijeron presente vaya también nuestro agradecimiento.
Finalmente la actual comisión directiva quiere simbolizar el mensaje que recibió de sus mayores y desea transmitir a sus continuadores.
En la figura de uno de sus alumnos menores, quiere homenajear a todos y cada uno de los bailarines que con orgullo pasearon el estandarte de El Cielito y de Tandil por los más variados escenarios.
Homenajeamos así desde aquellos primeros bailarines que hoy se reencuentran, pasando por los que triunfaron en Cosquín, hasta nuestros actuales bailarines.
Convocamos a Aylén García Suarez, alumna de 1er año, bisnieta de Fundadores y de ex presidentes, hija de ex bailarines y actuales profesores.
Ellos serán quienes nos convoquen para el festejo de los 100 años.
Ellos son nuestra garantía de continuidad.
Ellos son la semilla a fecundar, en ellos queremos reafirmar nuestro compromiso dirigencial. |